"- ¿Me quieres? – La voz de Clara sacó a Biao de sus ensoñaciones. – Dime Biao, ¿Me quieres?
- Claro que te quiero, eres mi mejor amiga Clara. Desde que llegué aquí tú has sido mi única compañera, aún cuando los demás niños se metían conmigo y me llamaban amarillo.
- Los demás niños son tontos. Ellos nunca podrán ver lo que yo vi en ti la primera vez que se cruzaron nuestras miradas. ¿Sabes? Yo también te quiero Biao. – Tras decir esto Clara besa a Biao en la mejilla.
- Clara... ¿Cuándo seamos mayores...? – Biao, presa de una repentina timidez se queda callado mirando fijamente sus manos entrelazadas.
- ¿Cuándo seamos mayores que Biao? Dime, ¿Qué pasara cuando seamos mayores? – Clara clava sus profundos ojos de color miel sobre su amigo preguntando también con la mirada.
- Cuándo seamos mayores... ¿Te gustaría ser mi esposa? – Las mejillas de Biao se incendian presa del rubor que le produce su timidez y la osadía de su pregunta.
- ¿Te gustaría que fuera tu esposa Biao? ¿Lo dices en serio? – La sonrisa de Clara muestra una blanca y deslumbrante dentadura y confiere a su rostro infantil un atisbo de la que será su futura belleza de mujer.
- Sí. Me... me... me gustaría mucho que fueras mi esposa cuando seamos mayores, Clara. Sí tu quieres, claro. – Biao alza la mirada poco a poco hacia el rostro de la niña aún presa de la timidez, sintiéndose embargado de una inmensa emoción al contemplar la cara de sincera felicidad que muestra su amiga.
- ¡Oh Biao! ¡Claro que quiero ser tu esposa! Lo he querido desde la primera vez que te vi, ¿sabes?. – Clara coge la mano de Biao y juntos se tumban a contemplar el cielo estrellado de verano
A lo lejos una figura observa en silencio la escena y sonríe con dulzura cuando Clara acepta la proposición de Biao. Tan sólo son 2 niños de 9 años, pero el tiempo pasará y se convertirán en adultos. Unos adultos que habrán de superar muchos prejuicios en una sociedad que no está acostumbrada a la mezcla de razas. Ella lo sabe bien, pues sufrió en sus propias carnes el dolor de sentirse distinta a los demás sólo por el color tostado de su piel.
Su padre, un inmigrante africano, había conocido a su madre al poco de llegar al pueblo. Ella era la hija del alcalde y él un simple obrero sin papeles ni futuro.
Muchos fueron los que intentaron impedir su relación, hasta que al final se fugaron escapando así de la intolerancia y la incomprensión de quienes eran incapaces de ver el amor que existía entre los 2.
Habían pasado cerca de 70 años desde entonces y ahora era su nieta Clara quien se encontraba a punto de emprender el maravilloso, aunque lleno de dificultades, viaje del amor.
Ella les ayudaría en su camino, sería su guía y su apoyo en los malos momentos y compartiría su alegría en los buenos. Clara y Biao... ojalá todos los niños fueran como ellos..."
lara — 19-12-2006 12:28:01
Credendo Vides — 19-12-2006 20:34:46
Istharb — 20-12-2006 08:02:18
synn — 20-12-2006 10:18:25
bita — 26-12-2006 01:46:45
mixtu — 28-12-2006 13:14:51