"Cuando el sol se oculta se alzan los príncipes oscuros, los señores de la noche. Aquellos a los que denomináis demonios y seres malignos, aquellos que solo os inspiran temor y desprecio. Su reino emerge al caer el último rayo de sol y se extiende por todos los confines de la tierra sin excepción.
Yo soy el primero y más anciano de esos seres, el único que posee la semilla original, que una vez compartí con mi primogénito.
Fue su alma sedienta de venganza la que dio origen a una nueva raza de inmortales y desde ese momento deje de ser el único vampiro sobre la faz de la tierra.
Soy tan anciano que es prácticamente imposible matarme, y nadie que este en pleno uso de sus facultades mentales, ya sea mortal o inmortal, arriesgaría su vida en el intento, pues sin duda moriría antes de darse cuenta de que es lo que ha ocurrido.
Pero no soy tan monstruoso como pueda parecer, dentro de mi existe la compasión por aquellos que sufren las vejaciones de sus congéneres sin escrúpulos. Es cierto que disfruto matando y bebiendo vuestra sangre, pero tan solo me alimento de aquellos que degradan la condición humana por debajo de la de animales irracionales. Soy el azote de la maldad, y soy la maldad en su más pura esencia.
Ahora permitidme que os seduzca con mi relato, acercaos a mí y abandonad vuestros temores, si sois puros de corazón estáis a salvo de mi sed, solo debéis preocuparos si en vuestro corazón anida el mal, pues lo descubriré y me alimentaré de el…
La historia que nos ocupa en esta ocasión transcurre en el S. XVII, concretamente en el transcurso del año 1666, ¿un numero muy hermoso verdad? Fue un año muy entretenido para mí y disfruté muchísimo viendo como vuestros antepasados temían constantemente que se les apareciera el anticristo para llevarles al infierno, la verdad es que podéis llegar a ser muy cómicos en algunas situaciones.
En aquella época me encontraba en Francia y tal y como os he descrito antes el miedo y el fervor religioso por parte de vuestros antepasados rozaba lo absurdo, ni tan siquiera en el 666 D.C. se cometieron tantos crímenes en nombre de Dios por parte de los fanáticos.
Como sabéis en aquella época la Iglesia dominaba todos, o prácticamente todos, los aspectos de la vida del pueblo ya que todos creían ciegamente en la existencia de Dios y el Demonio, y como es sabido por todos el número 666 es el número de la bestia.
Aquello convertía aquel año en un año maldito, en el año de la venida del anticristo e incluso había quien se atrevía a vaticinar el fin del mundo y la venida de los 4 jinetes del Apocalipsis.
Es cierto que aquel año ocurrieron muchas desgracias, pero la mayoría no tuvieron nada de sobrenatural, fueron provocadas por el miedo y la inconsciencia humana. Sin embargo la Iglesia aprovecho cada una de esas desgracias para ganar adeptos y poder e imponer aún más sus deseos en el ya de por si atemorizado pueblo.
Se realizaron muchas ejecuciones públicas para castigar a brujas y endemoniados, y se aprovechaba cualquier desgracia acaecida para eliminar a los enemigos de la iglesia.
Todo el mundo tenía miedo y corrían a expiar sus pecados ante el primer representante de la Iglesia que encontraran.
He de reconocer que era muy divertido observar la histeria colectiva en algunas ocasiones, e incluso llegue a aprovecharme de ella para generar aún más pánico en mis victimas. Realmente gozaba haciéndolos enloquecer. Les hablaba directamente en su mente y les enviaba imágenes en las que podían ver como sería de terrible su muerte.
Les hice creer que rea el Demonio y que iba a engullir su alma pecadora, que los arrastraría al infierno para que sufrieran eternamente alimentando las llamas de las calderas de mi hogar.
Pobres infelices aquellos que intentaron hacerme frente armados con sus Biblias, crucifijos, oraciones y ruegos a su Dios. Se declaraban inocentes de los crímenes que les mostraba en sus mentes sin sospechar que eran ellos mismos quienes me proveían de esas imágenes mientras sondeaba sus almas.
Algunos intentaron hacer pactos conmigo y yo jugué con ellos. Les hacía creer que habían logrado mi gracia para luego sorprenderlos en plena fechoría y beberme su vida con pequeños y placenteros sorbos.
Era maravilloso alimentarse de esos pequeños e ingenuos bandidos, pero el destino quiso que encontrara un placer aun mayor…"
Si os gusta seguire escribiendo el resto de la historia, así que dejadme vuestras críticas en los comentarios.
Besos y abrazos para tod@s, gracias por venir
Gaddira — 11-10-2005 18:43:34
Candelin — 11-10-2005 18:50:50
Credendo Vides — 11-10-2005 20:30:19
Valentina — 12-10-2005 15:12:26
synnove — 14-10-2005 13:05:55
Gominola — 16-10-2005 00:28:04
gasord — 16-10-2005 13:28:20