El otro día al visitar el Blog de H.Solo leí un post suyo con referencia a una antigua compañera de trabajo a la que hacía mucho tiempo que no veía no pude evitar acordarme de una situación bastante parecida que hay en mi vida.
En mi caso no es una antigua compañera de trabajo, sino una antigua compañera de estudios, más concretamente de la academia de ingles donde estudié.
Aún recuerdo la noche en la que nos conocimos, fue en una fiesta de las que organizaba la academia. En principio esas reuniones eran para que practicáramos el ingles entre nosotros pero al final siempre acaban igual, poco ingles y mucha diversión, risas y alcohol, aunque esto último siempre con moderación en la mayoría de casos.
Pues bien, esa fiesta en particular era la primera a la que me acompañaba un amigo mío que también estudiaba en la academia, el cual después de mucho insistir acepto a venir.
La fiesta se celebraba en un pub ingles que hay en Barcelona, del cual no recuerdo ni el nombre ni la calle, pero debe de estar mas o menos por la zona de diagonal o por allí cerca.
Al pub acudimos después de cenar todos juntos y ya íbamos bastante alegres a causa de el par de pintas de cerveza negra que nos habíamos bebido durante la cena. Una vez dentro nos pusimos a bailar con los demás compañeros que asistían y en ese momento fue cuando empecé a hablar con Rocío.
Rocío es una chica rubia, bajita y delgada. Muy guapa y alegre aunque por aquella época tenía algunos problemas en su matrimonio. Actualmente debe de tener unos 30 o 31 años y hace cerca de 5 años que no tengo noticias de ella, pero espero volverla a ver algún día para saber que es de su vida, pero volvamos a la noche en que la conocí.
Estuvimos bailando juntos un rato pero como teníamos ganas de hablar, y dentro del local era imposible por el volumen de la música, decidimos salir fuera y sentarnos para charlar tranquilamente.
Me estuvo contando muchas cosas de su vida, pasada y presente y yo a ella tres cuartos de lo mismo, y todo eso entre risas y abrazos. Muchos de nuestros compañeros al vernos se pensaron que nos habíamos liado y a partir de ese momento muchas veces me preguntaron si estaba con ella, pero eso lo dejare para una segunda parte de esta historia.
Pasamos el resto de la fiesta así, a ratos bailando y a ratos charlando tranquilamente, y llegado el momento de marcharnos decidimos coger un taxi para volver a casa ya que habíamos ido en metro en previsión de que íbamos a beber bastante y de que no encontraríamos aparcamiento en pleno centro de la ciudad.
El trayecto hasta encontrar un taxi fue de lo mas entretenido, yo, mi amigo, Rocío y una amiga de ella, que también estudiaba en la academia, buscando a las 4 y pico de la mañana un taxi por la ciudad, recorriendo calles y más calles y pensando que todos se habían esfumado puesto que ya habíamos recorrido bastante distancia y no habíamos encontrado ninguno para volver a casa.
Mientras caminábamos Rocío y yo seguíamos charlando y riendo, puede que a causa de la distensión provocada por las cervezas y los cubatas que habíamos ingerido, y llego un momento en el que me dijo que estaba cansada de tanto andar y yo ni corto ni perezoso la cogí en brazos. Al ser bajita y delgada apenas pesaba algo mas de 45 kilos con lo cual, a pesar de ir algo borracho, pude llevarla sin mas problemas. Recuerdo que la gente nos miraba al pasar y se reían y nosotros con ellos y es que cuando disfrutas pierdes la sensación del ridículo.
Por fin llegamos hasta una gasolinera en la que vimos a un taxi, y se puede decir que su aparición fue providencial puesto que no muy lejos de allí vimos a un grupo de chicos que no parecían tener muy buenas intenciones con respecto a nosotros. El viaje en taxi fue de lo mas tranquilo y nos dio el tiempo suficiente para seguir hablando, pasarnos los respectivos números de teléfono y acordar vernos en la próxima ocasión que se nos presentara.
Recuerdo que durante el trayecto ella iba apoyada en mi hombro y yo la tenía rodeada con mi brazo mientras hablábamos y que cuando nos despedimos y continuamos mi amigo y yo el resto del camino hasta casa a bordo del taxi el me dijo que parecía que nos hubiéramos liado y que habíamos “dado la nota” por Barcelona, a lo que yo le respondí “ ¿Y lo que nos hemos reído?”
Así que habiendo disfrutado de una magnifica noche y con el buen sabor de boca de haber conocido a una chica tan agradable me metí en mi cama y me dispuse a dormir con una gran sonrisa en mi cara.
Andaya — 07-05-2005 18:52:29
Ju — 14-05-2005 22:37:43
Wendeling — 15-05-2005 08:58:48
HSolo — 15-05-2005 11:23:27
Lara — 17-05-2005 16:41:40
M — 17-05-2005 18:07:48
Mar — 02-06-2005 11:38:55