Hace ya algunos años mantuve una relación con una chica de Pontevedra, a la cual me referiré como Adaiba, con la que actualmente mantengo una hermosa amistad.
Nuestra relación no funciono y llego un momento en el que rompimos. Yo me negué a aceptarlo y cometí una locura que hasta entonces no me creía capaz de cometer, y es que sin previo aviso pedí un par de días de vacaciones en el trabajo y me plante en Pontevedra para ir a verla. Necesitaba hablar con ella y explicarle que es lo que sentía por ella. Ahora echando la vista atrás veo que esa decisión fue precipitada, pero tampoco me arrepiento de ella pues aprendí una gran lección de la vida.
Ella no sabía nada de mi intención de ir y le cogió totalmente por sorpresa, sobretodo porque hubiera encontrado su casa sin conocer absolutamente nada de aquella tierra, pero es que en ocasiones soy muy terco y no desisto hasta conseguir lo que quiero. Así que tras mucho preguntar y muchas vueltas llegue hasta el pueblo donde vivía y fui a su encuentro. Pero cuando llegue no estaba y tuve que esperar a que llegara, aunque no tuve que esperar mucho porque en el mismo momento en que la llame al móvil estaba entrando al camino que llevaba a su casa. Durante esos días pasaron cosas que os contare mas adelante, puesto que lo que me ocupa hoy es lo que vimos esa noche en Vigo.
Ella me había comentado, antes de salir yo de Barcelona, que ese fin de semana iba a ir con unos amigos a un concierto de un grupo que le gustaba mucho, y el concierto se celebraba el mismo viernes que yo llegue y como buena anfitriona, a pesar de sentirse un poco incomoda por la visita sorpresa, me invitó a ir con ellos.
Actuaban Los Piratas y aunque en aquella época yo no había escuchado muchas canciones de ellos, reconocí al instante los primeros acordes de la canción que da titulo a este rinconcito que comparto con vosotros.
Así fue como en medio de ese concierto en una preciosa playa de Vigo escuche por primera vez esa canción en directo, al lado de la que hasta hacia poco había sido mi pareja y sintiendo dentro de mí ser cada una de las frases de la canción. Desde ese día la llevo grabada a fuego y no puedo evitar cierta morriña al recordar como la cantaba mientras la miraba y lloraba por dentro al comprender que esa historia había terminado.
Pero nació otra nueva entre nosotros y es que, a pesar de que nuestra relación como pareja no funcionara, si funcionó nuestra relación como amigos y es uno de los mejores regalos que me ha ofrecido la vida.
Así que desde esta página le dedico a ella, a todas mis amistades, a todas las personas importantes de mi vida y, como no, a tod@s vosotros que me leéis mi estrofa favorita de esa gran canción: “Y rompo las promesas que me hice a mí, prometo pensar en ti, ahora prometo solo pensar en ti...”
aMarGa — 26-04-2005 17:38:33